No music, No Coffee

Piensa rápidamente las veces en las que la música se encuentra con el café. Seguro que todos los momentos que te pasen por la cabeza serán agradables, los has guardo allí porque han sido memorables, como una mañana fria, una buena compañía, un golpe de inspiración o disfrutar de un paisaje.

Estando solo o acompañado, la música y el café se disfrutan de igual manera, despertando todos los sentidos, enfocando tu atención en ese corto momento que tienes para disfrutarlo, y puede que algunas veces, nos haga hasta cerrar los ojos para que se perciban con mayor nitidez.

Ambos son versátiles, maleables; tienen una presentación para cada estado de ánimo. Si estás muy dormido y te quieres despertar, tómate un espresso pesado como el Metal; si la cuestión es darse un gustico, ponle play a una canción de verano y disfruta un afogatto; y para llenarte de energía antes de salir a montar en bici, un cold brew y una electrónica a todo taco.

Su lenguaje está escrito en notas de clave de sol y su idioma es universal, poderosa energía que nos acompaña desde los tiempos más remotos, que se puede disfrutar desde cualquier punto cardinal. Ya sea que estés en el medio de la montaña o en la cocina de tu casa, cuando sientes ese sabor en tu boca, tu cuerpo y  el café se vuelven uno y bailan sin necesidad de ritmos, transformando todo alrededor.

Casualmente, la música y el café despiertan la misma actividad cerebral, contándonos que anatómicamente tienen una conexión, ayudando sobre todo en procesos creativos o productivos. También de relacionamiento porque parecen fuego, con la capacidad de reunir a todos en torno a él.

Los que saben de este tema pueden dar fe de que la creación de una buena taza o una buena composición toma su tiempo, tiene un proceso, una preparación, que da como recompensa una sensación realmente gratificante. Tienen algo muy interesante, un algo poderoso que se crea cuando este par se encuentran: es la capacidad de convertirlo todo en ritual, de cuidar los detalles, de sensibilizar y reunirte con tus emociones, tanto que al escuchar las cuerdas de un violín de Clave de Dos, se unan en un mismo sentir que se transmite a través de acordes.

Hay lugares como templos, rincones y guaridas, como las tiendas de café: espacios como Tomasa & Al alma que han sabido leer esta poderosa unión, combinándola con desayunos, generando ambientes agradables, dándole al café un maridaje perfecto entre la música y la panadería, llegando a crear para sus tiendas, sus playlist personalizadas con Mad Radio, diseñadas para conectar cada momento del día con una intención.

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