La clave de ser dos

ESCRITO POR: VALENTINA ÁLVAREZ GALEANO Siempre he sabido que la palabra vocación es aquello que te hace feliz, lo que es propio a ti y que va más allá de tu profesión o carrera universitaria, lo que decidiste estudiar o te gusta hacer en tus ratos libres. Vocación es ese conjunto de cualidades, gustos, motivaciones que componen a cada persona para alcanzar así la felicidad que, en pocas palabras, es el fin que tenemos todos los seres humanos: ser felices. Hace algunos años, en el 2010 para ser más exacta cuando iniciaba mi carrera como Comunicadora gráfica, conocí a una niña que desde el primer momento tenía la palabra violín en su vocabulario: “tengo clases de violín”, “debo comprarle cuerdas al violín”, “quiero cambiar mi violín”. Era como si toda ella, su vida, energía, aura y espíritu, giraran en torno a este instrumento de cuerda delicado, brillante y de un sonido agudo. Palabras como clavijas, diapasón, efes, Stradivarius, partitura, Amadeus y muchas más, las empecé a escuchar cada vez más seguido provenientes de un par de hermanos que tenían la música, y todo lo que esta implica, en el alma. Ella, la del pelo castaño, la alta, la creativa, la que tiene ese hemisferio derecho a mil, lleno de colores, la única persona que he conocido en mi vida que además de tener hermanos trillizos, tiene dos gatos, un perro y si por ella fuera, en vez de casa tendría un refugio de animales. Él, el coqueto, el trillizo, el de la risa extraña, el que quiere ser influencer y un poco fitness pero que ama comer, el menor de los trillizos (aunque solo por tres minutos), el que pocas veces algo lo avergüenza porque tiene una personalidad y confianza tan grande como su talento. Así, en medio de clases de universidad, de trasnochos, de ensayos, de presentaciones con Amadeus, de sonidos, melodías, ritmos y de mucho esfuerzo, pasión y amor, conocí a Clave de dos, conocí a esos “dos” que se vuelven uno solo cuando el arco pasa por las cuerdas. Clave de dos para mí ha sido una construcción, la demostración de que los sueños se hacen realidad pero con trabajo, es el talento bien encaminado, es el sacrificio con un propósito claro, fue ese trabajo que conocí aun cuando estaba en la Universidad y que hoy en día es el proyecto de vida de dos hermanos, Andre y Juano, que viven y sienten la música. Hoy puedo decir que conozco la felicidad cuando veo a ese par coger sus violines y comenzar a bailar mientras van tocando canciones que llevan con ellas no solo sonidos sino también emociones, sentimientos y un amor que se va contagiando a quienes en ese momento los rodean. Y es que siempre he escuchado que la clave del éxito es hacer las cosas con amor, sin embargo, en este caso la clave del éxito, además del amor, son dos, es Clave de dos.

Tomadas por @santiaudiovisual

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